La empresa como impulsora del “desarrollo personal”
Hoy en día en las grandes empresas hay dos conceptos que se manejan de forma corriente, sin entrar a discutir la profundidad con los que se abordan:
- “Responsabilidad social corporativa”, que indica que las empresas se están preocupando más allá de sus propios intereses (everis es una compañía que dedica parte de su actividad y recursos a iniciativas que aporten a la sociedad , valores y oportunidades de crecimiento y de desarrollo social y medioambiental (http://www.everis.es/everis/rsc/)
- “Las personas que trabajan en ellas son el mayor capital que tienen”, lo que está provocando que lancen medidas encaminadas a cuidar de sus trabajadores
… y un tercero que está empezando a sonar: Empresa Familiarmente Responsable
Por tanto, parece razonable, o al menos esa es la esperanza del que escribe, que sea en estas grandes empresas por dónde empezar para impulsar a que las personas que trabajan en ellas puedan desarrollarse al máximo como Personas. Con ello no sólo triunfarán en sus respectivos mercados sino que además lograrán devolver cierta cordura a esta loca sociedad en la que vivimos. La pregunta natural que se plantea Miguel Luengo Pierrard, Senior Manager de everis Business Consulting, es ¿cómo?, si bien, antes de tratar de contestarla y según su criterio, es necesario tener presentes los siguientes principios:
- La importancia de “disfrutar” de lo que hacemos en el trabajo, y para eso nada mejor que dedicarnos y centrarnos en aquello que mejor sabemos hacer.
- La importancia de considerar el “momento” de las personas, esto es, nuestro estado de energía que fluctúa con el tiempo y varía en función de la etapa de la vida en la que nos encontremos
- El “principio” de la conservación de la energía de un grupo, por el que la energía de un colectivo lo suficientemente grande ni se crea ni se destruye sino que se intercambia. Así pues, cuando el grupo va en la misma dirección los que están más altos de energía compensan a los que están más bajos. Como las personas no somos máquinas esta situación va cambiando en el tiempo.
Para este manager de everis, parece claro que para que se puedan cumplir estos tres principios, el apelativo de “empresa” al que hacemos referencia tiene que tener el suficiente tamaño como para ser posible que se compensen tanto los “momentos” como los “niveles de energía del grupo” y que sea posible buscar el sitio en el que cada persona pueda “disfrutar” con su puesto dentro de ella. Sin embargo, esto no quiere decir que el cambio se vaya a limitar a este entorno, puesto que las personas que trabajan en estas organizaciones y que son capaces de “desarrollarse” extenderán su filosofía no sólo a sus hogares sino también a familiares y amigos, por lo que el radio de acción saldrá fuera del ámbito de las propias grandes empresas. Y volvemos a la pregunta de antes pero… ¿cómo conseguir que los responsables de estas organizaciones sean conscientes de la importancia de este tema, llegándose a convertir en impulsores, y al mismo tiempo que esas mismas organizaciones consigan integrar esta idea dentro de su funcionamiento?
Desde mi modesta experiencia como “observador de personas”, creo que la base está en el coaching, tanto individual como grupal:
- Individual: para concienciar sobre la importancia de profundizar sobre los valores, objetivos y prioridades de cada uno de forma que sea posible la “realización” personal, entendida como una parada “estable” dentro del camino que supone el desarrollo personal
- Grupal: para conseguir la implicación de toda la empresa a la hora de encontrar la solución que permita lograr ese complicado equilibrio entre el desarrollo de la empresa y el desarrollo de la persona* , partiendo de la base que esa solución es única en cada una de ellas
* no olvidemos que sólo si la empresa es rentable podrá dar empleo a la persona y por tanto ésta podrá desarrollarse trabajando en la primera.
Pero, ¿es realmente posible?. Desde everis Pensamos que conseguirlo supondría la oportunidad de construir una sociedad mejor. ¿No merece la pena?, pues claro que sí, y para empezar a andar aquí van un par de propuestas:
- Trabajar con los directivos de las grandes empresas, mediante el coaching, para hacerles ver la importancia del equilibrio de las distintas dimensiones de las personas, de lo importante que es considerar a sus “empleados” (palabra que no me gusta nada pero para la que todavía no he encontrado sustituta) como personas, que tienen sus altos y sus bajos pero que si están “felices” producirán mucho más y serán capaces de rendir a un mayor nivel. Para ello debemos potenciar los puntos fuertes e incluso los talentos (cuando son integrados de tal forma que en su aplicación no hay ningún esfuerzo) de cada uno y sacarle el mayor partido.
- Al igual que en el anterior punto se planteaba el coaching individual como mecanismo para desencadenar el cambio, en este caso sería el coaching grupal, en forma de investigación apreciativa, el desencadenante para, apoyándose en los puntos fuertes de la empresa, determinar las acciones necesarias para lograr el equilibrio que antes comentábamos
Es por ello que desde everis nos planteamos crear una nueva dimensión de la responsabilidad de las empresas: Empresas Humanamente Responsables. De hecho en mi opinión, sería el origen lógico de la cadena persona-familia-sociedad, ya que “para poder dar hay que tener” y difícilmente será posible pensar en potenciar la familia, base de la sociedad, si no se vela por el desarrollo de la propia persona.